Tu negocio, digital y rentable

Si eso es lo que quieres, esto te interesa

Dicen que los principios se llaman así porque se deben poner, pues eso, al principio

Y como este es nuestro principio y todavía no sé mucho de ti, te voy a contar un par de cosas.

Independientemente de que trabajemos juntos o no, te servirán de ayuda para que tu negocio o tu actividad profesional sea más rentable y más digital de lo que es ahora.

Si vamos a trabajar juntos, entonces te contaré otras dos más.

Con nosotros esto siempre es así. Cuanto más, mejor. Vamos, un lujo.

Y no te preocupes si hasta ahora no has aplicado nada de esto que te voy a contar.

Ahora es el segundo mejor momento para hacerlo.

Vamos allá. Mira, la primera cosa útil, nada más empezar.

Los que se dedican al marketing son los que menos saben de marketing

Escucha, si te estás planteando contratar a una agencia de marketing, es buena idea estudiar el mercado antes de hacerlo.

Si aún no lo has hecho, no deberías contratar a nadie todavía. A nosotros tampoco.

En serio, busca agencias. En cuanto empieces a buscarlas verás que la mayoría encaja en dos tipos.

El primer tipo es la agencia formal.

La reconocerás porque dicen lo que parece que se debe decir y como todo el mundo espera que lo digan.

Impulsamos tu negocio convirtiendo leads en clientes mediante equipos multidisciplinares

Te dirán lo que son capaces de hacer.

SEO, SEM, PPC, CRO, UX, analítica, desarrollo web, social media, comunicación y estrategia digital.

Están llenos de especialistas en cada área y tienen project managers que entienden tu negocio.

Tienen un mindset políticamente correcto con palabros de consultoría.

Quizás hayan pagado artículos en medios de comunicación.

Ponen testimonios con cinco estrellas, logos de empresas cuanto más grandes mejor y sellos de lo certificados que están por todo aquel que vende sellos de certificación.

Quieren ser grandes y por eso copian a los grandes. También sus errores.

Son como el novio que toda madre quiere para su hija.

No me malinterpretes, son buena gente, pero el problema es que no son lo que la hija quiere.

Ni tampoco lo que necesita.

Ya me entiendes.

El segundo tipo es la agencia diferente.

Sus mensajes son otros.

Tal vez ponen fotos de los empleados de la agencia con poses chorras o con los brazos cruzaditos muy fuerte.

Palabros en inglés. Brand. Content. Influencer. Paid media. Insights. Full turbo business growth.

Tienen su web llena de animaciones chulas, vídeos frenéticos y numeritos que crecen rápidamente para mostrar métricas que no interesan a nadie.

Este tipo de agencia no vende anuncios o campañas.

Construye conexiones.

Te mantiene a la vanguardia. ¿A la vanguardia de qué? No lo saben.

Pero llevarán tu marca al siguiente nivel. ¿Cuál es el siguiente nivel? Tampoco lo saben.

No los culpes, ellos no son agencias, son estrategas, son partners.

Tienen su propio método. O mejor aún, su propia metodología.

Te contarán los 200 fabricantes de software de los que son, otra vez, partners.

Certified. Verified. Silver. Gold. Titanium. Platinum.

Con ellos descubrirás como la inteligencia artificial está redefiniendo las reglas de algún juego o de algún paradigma. Quién sabe.

Les horroriza que les puedas comparar con los del otro tipo. Harán cualquier cosa para evitarlo.

Incluso aunque no tenga sentido.

Trabajar con ellos es como ir a un concierto, lleno de gente, luces, espejos, sonido y humo.

Habrás pagado una entrada cara o muy cara.

Si sale bien, lo disfrutarás y te quedará un grato recuerdo.

Si sale mal, te preguntarás si hay realmente había algo más que el humo o si los únicos que cantaban de verdad eran los teloneros.

Exactamente igual que jugar a la lotería.

Ambas agencias te podrán parecer muy distintas en la forma, pero realmente tienen los mismos problemas, miedos e inseguridades en el fondo.

Lo sé porque he estado ahí, en el barro, con ellos.

Un cuarto de siglo en consultoría y una década en marketing son testigos de ello.

Mira, hace ya mucho tiempo, cuando diseñaba y desarrollaba software para empresas de gran tamaño, consideraba que el producto era lo único importante y que las las ventas eran el lado oscuro, causante de todos los males que sufríamos los que creábamos el producto.

Cualquier consideración de ingeniería o calidad era sistemáticamente rechazada, o peor, ignorada por aquellos que manejaban la relación con el cliente. Era frustrante.

No entendía por qué, a pesar de entregar valor y de tener muchas veces razón, no tenía éxito. Y sin embargo, la respuesta era simple.

Orgullo profesional. Ego.

Con el tiempo y alguna que otra necesaria humillación, esa arrogancia inicial fue transformándose en entendimiento.

Sobre los clientes, por supuesto, pero más aún sobre el funcionamiento de agencias y consultoras.

Hasta que un buen día, sin previo aviso, ese entendimiento cristaliza y comienzas a ver.

Técnicos miopes incapaces de apreciar valor fuera de su propia actividad.

Creativos quemados por la rutina.

Profesionales desmotivados porque el nuevo proyecto de turno es de un sector, un cliente o un producto en el que no creen o que ni siquiera conocen.

Podrías pensar que después de entrar de lleno en el terreno del marketing y las ventas la cosa mejoró.

¿El botón de color rojo o de color verde para que compren más?

¿Un lead con 69 puntos está listo para pasar a ventas o debe llegar a 70?

¿Ponemos otra cookie para capturar el problema de salud del usuario?

Esfuerzos dilapidados en cosas que no mueven la aguja.

Especialistas de visión estrecha que únicamente complican lo que debería ser sencillo.

Prácticas dudosas y cuestionables.

Y todo esto, aderezado con gerentes preocupados de sus cuentas, no de las tuyas.

Que por gestión de riesgos entienden cubrir su culo, no prestarte un buen servicio.

Ah, y dirigido por directores con la cabeza ocupada en sus luchas internas y en la imagen que proyectan hacia afuera.

¿El resultado?

Correos, reuniones, presentaciones, informes, seguimientos, comités, excusas. Lo que haga falta para tapar todo lo anterior.

Y así se llega a la siguiente cosa que te ayudará en tu negocio. Esta es especialmente útil sobre todo si estás emprendiendo.

No hay nada más importante para las ventas que el product-market fit

Fíjate si esto es importante, que es universal.

En mi caso, no había encaje entre lo que yo ofrecía y lo que estas agencias querían.

En tu caso, si realmente estás interesado en vender más y mejor, tu producto debe satisfacer una demanda real en un mercado que al menos no esté decreciendo.

Y si ese es tu objetivo, estas agencias no tienen encaje contigo. Salvo en un caso.

Que seas director general, de marketing o de tecnología, de los que tienen que tomar el ansiolítico diario antes de salir de casa y que pasan el resto del día evitando cometer el error que te cueste tu puesto.

Si te reconoces en esta descripción, entonces adelante con ellas. No pasa nada, de verdad.

Al menos podrás enfrentarte a ello con conocimiento de causa.

Ha sido un placer conocerte.

Suerte.

Bien, veo que sigues leyendo.

Imagino que es porque quieres otra cosa y tienes la esperanza de que haya otra forma.

Efectivamente, la hay. Pero antes de verla, tienes que entender la tercera cosa que te ayudará.

Hay partes de tu negocio que no puedes externalizar

Mira, nadie va a conocer tu negocio como tú.

Nadie lo va a querer como tú, nadie va a tomar el mismo interés en él que tú.

Y hay partes de él que no puedes esperar que un tercero las haga como tú.

Puedes contratar a una agencia de las que hemos visto más arriba.

Si puedes pagarlo, lo harás, pero en tu fuero interno sabes que no van a resolverte nada.

Eso, si no te generan un problema serio.

¿Qué puedes hacer entonces?

Tienes dos soluciones.

La primera es aprender.

Primero, aprender a hacer que tu negocio se vea y que se vea bien.

Después, aprender a influir en la persona que te va a comprar.

Luego, aprender a conseguir que el agente de IA al que muchos le regalarán su tarjeta de crédito te elija a ti antes que a tu competencia.

Y al final aprender a montar esos mismos agentes para que tu negocio funcione en piloto automático.

Por supuesto, no bastará con aprender.

Tendrás que trabajar para hacerlo realidad mientras sigues atendiendo a tu negocio como hasta ahora. Preferiblemente, sin morir en el intento.

Si esto se te hace muy cuesta arriba solo te queda la otra solución.

Contratar a alquien que te aporte todo esto, que forme parte del equipo sin que tenga que formar parte de la plantilla, que se arremangue contigo y te acompañe día a día el tiempo que haga falta.

Pero ojo, antes de hacerlo, última cosa que tienes que saber.

El que sirve, no te lo puedes permitir. Y el que te puedes permitir, no sirve

El profesional consolidado, la persona reconocida que es capaz de hacer que tu negocio multiplique sus ventas o haga escalables tus operaciones no va a estar disponible para ti.

No vas a querer pagarlo o no vas a poder pagarlo.

Si su reputación le precede, estará trabajando para otro, estará tan demandado que tendrá una larga lista de espera o ni siquiera podrás acceder a él.

Solo hay un momento, una breve ventana en el tiempo en la que los planetas se alinean y te cruzas con el profesional indicado en el momento indicado.

El momento en que ese tipo de profesional tiene conocimiento, criterio y experiencia, todavía presta servicios y aun no se dedica a un gran volumen de clientes.

Si quieres trabajar con nosotros, además tú también tendrás que cumplir ciertas condiciones.

La primera es ser competente y estar convencido de que lo que vendes es bueno.

Esto es importante porque nuestra labor es la de comunicarlo y que, además de serlo, puedas parecerlo. Por eso tenemos que estar seguros de esto.

La segunda es que tu actitud debe ser la de hacer cosas juntos, así que tendrás que respetar y confiar en nuestro criterio.

Nuestro prestigio y tus resultados dependen de ello.

Si lo que buscas es una excusa para salir del paso, cumplir el expediente o recibir una subvención, lo sentimos, no somos los indicados.

Pero si todo esto te ha encajado, enhorabuena, ahora es el momento.

¿Por qué?

Porque prestar servicios especializados y a medida es costoso y exigente.

Requiere tiempo y eso hace que no sea barato.

De hecho, cada día que pase será más caro y más difícil contratarnos.

Y llegará un día en el que ya no habrá posibilidad de hacerlo.

Es por esto que nuestros servicios se pagan por adelantado.

Esta es la forma en la que trabajamos, también cuando somos nosotros los que contratamos productos o servicios.

Y si trabajamos juntos, lo más probable es que esto sea una cosa que nunca más vuelva a preocuparte.

Esto hay quién lo entiende y quién no, y eso está bien.

Nosotros trabajamos solo con quién lo entiende.

Dicho esto, si quieres que hagamos cosas juntos y sentirte orgulloso de ellas, rellena la solicitud de aquí abajo y nos ponemos en contacto contigo.

Hasta entonces.

Roberto Romero

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